sexta-feira, 18 de novembro de 2022

 

"Vale" - 2018

Grês, técnica da lastra, cozedura a 1200ºC em forno de lenha. 100 x 300 x 4 cm



Sofia Beça (Oporto, 1972), dueña de un currículo artístico verdaderamente apabullante, comenzará su formación en cerámica en la Escuela de Artes Decorativas Soares dos Reis de su ciudad natal, a finales de la década de los ochenta, para bien pronto decantarse por la especialización con diversos maestros como Emidio Galassi y, de manera especial, con Arcadio Blasco a quien ella considera su gran maestro. Desde que en 1997 celebrase su primera muestra individual en el Museo de Alfarería de Barcelos, ha pasado por las más importantes galerías y museos dedicadas a la cerámica en Portugal, España y Países Bajos, del mismo modo que lo ha hecho en colectivas, simposios y Bienales Internacionales de Cerámica en Japón, Argentina, Francia, Corea del Sur, Austria, Túnez, Egipto, Polonia, Alemania, Dinamarca, China, Letonia, Turquía, Grecia, Italia, Eslovenia, Rusia y Hungría. Algunos de esos países acogen obras públicas de su autoría, es miembro de la Academia Internacional de Cerámica y es destacable su papel como coordinadora de los Encuentros Internacionales de Ceramistas en Boassas (Portugal), a cuya actividad fue dedicado, en 2006, el 12o Certamen San Agustín de Cerámica de Avilés.

Aquella participación de Sofia, con unas piezas tituladas Refugio, van a facilitarnos el acercamiento a la artista –por más que a ella no le guste en demasía el término– para entender que la suya es una evolución rigurosa y coherente que nunca olvida la procedencia del material y los medios con los que trabaja. La tierra es el medio, del mismo modo que la tierra es, también, la idea, el concepto. Basta ver los títulos de sus obras en las que en repetidas ocasiones han estado incluidas, a lo largo de su carrera, las palabras, montaña, valle, sendero, jardín, territorio... contenedores del ser humano, en suma, lugares. Pero también conceptos que nos pueden remitir a sentimientos un tanto abstractos como falsedad, amor, desilusión... y no olvidemos la percepción de orígenes, habitat o sedimento aplicables tanto a lo formal como a lo conceptual. Sofia se exige siempre, se exprime, y está convencida de que la verdad, a la que llegará al final de sus obras de una manera simbólica, debe ser sentida previamente y proceder de las experiencias vitales, de su deambular por la naturaleza y, cómo no, de la aprehensión, directa o indirecta, de las enseñanzas de sus maestros e incluso de la reciprocidad con sus colegas.

Siempre con el gres como medio y con el empleo del horno de leña, con el que parece mantener una relación apasionada, obtiene unas superficies ásperas, en ocasiones quebradas, en una clara trasposición de la materia primigenia, gres de distintos colores que, simplemente, ve modificado su cromatismo por la acción del fuego. Eso se ve ya en la más antigua de las piezas presentadas, Delimitação território, de 2005 y va a mantenerse en todas las demás. Cabe destacar que para Sofia las pequeñas obras, ejemplos pueden ser –Marcamos em par, Conquista o Pequenas Montanhas de 2017, 2018 y 2020– nunca pretenderán convertirse en objetos decorativos por más que lo parezcan, algo que ocurre también en las composiciones modulares –Regresso às origens, Vale, Voltar às origens, de 2015, 2018 y 2019 respectivamente– ampliamente representadas en la exposición.

Una última consideración sería ese gusto de Sofia por las instalaciones y también, como ella misma ha manifestado, la influencia e incorporación del agua en sus obras más recientes –Pool, Termal bath o Ilhas, todas de 2022– a raíz de su estancia en Hungría, concretamente en Ketcskemét, ciudad de aguas termales –y ceramista– en la que ha trabajado recientemente. Precisamente en esa última pieza citada, la incorporación del agua como elemento imprescindible en la composición, vuelve a incidir en esa ya citada interacción de todo, forma y concepto, en las obras de Sofia Beça. Así, tierra, aire, fuego y agua, los cuatro elementos de la naturaleza son perceptibles en un planteamiento, ya lo hemos expresado con anterioridad, que se basa en la mirada al entorno.

Ramón Rodríguez

Outubro 2022

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